Solo aquellos con el conocimiento prohibido pueden entrar.

Querido sobrino, si estás leyendo esto, significa que mis peores temores se han cumplido. La mansión Blackwood guarda secretos que ningún mortal debería conocer. He pasado años estudiando los textos antiguos, y ahora ellos vienen por mí. Debes encontrar los fragmentos del ritual antes de que sea demasiado tarde. Confío en ti. Tu tío, Edmund Blackwood.

La tormenta arrecia mientras tu carruaje se detiene frente a las verjas oxidadas de la mansión Blackwood. Los relámpagos iluminan brevemente la silueta gótica del edificio, revelando ventanas rotas y hiedra que trepa por las paredes como dedos esqueléticos. Un escalofrío recorre tu espalda mientras empujas las pesadas puertas de hierro.

El interior de la mansión está cubierto de polvo y telarañas, pero algo más llama tu atención: extraños símbolos grabados en las paredes, círculos con inscripciones en un idioma que no reconoces. Sobre el escritorio de tu tío encuentras tomos antiguos abiertos, con ilustraciones de criaturas que desafían toda lógica. Las velas se encienden solas a tu paso.

Un golpe sordo resuena desde las profundidades de la casa. Luego otro. Y otro más. El sonido parece provenir del sótano, acompañado de un murmullo gutural que eriza el vello de tu nuca. Entre las sombras de la escalera que desciende, juras ver brillar unos ojos... ojos que no son humanos. Algo ha despertado.

Debes explorar la mansión, encontrar los tres fragmentos del ritual que tu tío ocultó, y sellar la puerta del sótano antes de que las criaturas escapen al mundo exterior. Armado solo con tu linterna, tu ingenio y una vieja pistola encontrada en el vestíbulo, te adentras en las tinieblas. Que los Antiguos se apiaden de tu alma.
Nivel 1: El Ritual Interrumpido